Con la llegada del frío y el viento, puedes notar que tienes la piel más seca, tirante y que ha perdido su vitalidad. Es normal, durante el invierno nuestra piel está muy expuesta a las inclemencias del tiempo.

En este post queremos ayudarte a que vuelvas a sentir tu rostro radiante, lleno de vitalidad y luz dándote unos consejos para que los pongas en práctica durante esta temporada invernal.

  • Nutre tu piel

Comienza como siempre con tu rutina de limpieza facial, eliminando los restos de polución, maquillaje y cualquier resto de crema anterior.  Con ella prepararemos nuestra piel para los siguientes pasos de nuestra rutina de belleza facial: contorno de ojos, serum, crema nutritiva y protección solar. (¿Has visto nuestro post de limpiadores de Laneb?) Importante: No uses agua muy caliente, resecarás aún más tu piel, dañándola.

Utiliza la crema recomendada, según tu diagnóstico de piel, acorde al estado de tu tipo en estos momentos. Recuerda hacerlo por la mañana antes de salir y por la noche.

 Te recomendamos hacer el diagnóstico facial para conocer el estado de tu piel y seleccionar la crema más acorde a la alteración estética que presentamos en ese momento.

  • Aprovecha el frío para los tratamientos estéticos fotosensibles

Durante el invierno, que el sol es menos agresivo, es la época perfecta para aquellos tratamientos más sensibles al sol. Tratamientos como el láser, la IPL, dermapen o peelings, son tratamientos encaminados a tratar manchas, marquitas de acné, poros abiertos, eliminación del vello y arruguitas. Empieza ahora… 

  • No olvides la protección solar

Aunque tomamos menos el sol, es importante seguir utilizando una crema con factor de protección solar adecuada a tu fototipo de piel, sobre todo si practicas deporte al aire libre.  No permitas que los rayos de sol penetren en tu piel sin filtros, ya que te producirán rojeces y envejecimiento prematuro.

  • Los grandes olvidados

No sólo debes cuidar tu rostro en invierno, debes cuidar también tus labios y manos.

Usa crema de manos varias veces al día. Con el uso de geles hidroalcohólicos resecamos la piel de nuestras manos y el frío hace que se agrietan aún más.

Y, por último, ten especial cuidado con tus labios. Procura no humedecerlos o mordértelos. Si los tienes agrietados, exfólialos un par de veces en semana, pero siempre antes de acostarte, para darle tiempo a la piel a regenerarse antes de volver al frío e, intenta llevar siempre bálsamo labial.