Calor y Bienestar.

La sauna finlandesa es una práctica que utiliza los beneficios del calor para un buena relajación y una limpieza válida de la piel.
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Una sauna es un habitáculo de madera en la que se toma un baño de vapor seco. En este lugar cerrado, una estufa  eléctrica calienta piedras volcánicas consiguiendo una temperatura entre 80 a 90ºC de media.

Normalmente, alternada con duchas frías, la sauna aumenta las defensas inmunitarias ayudando a recuperarse del estrés, la tensión, y favoreciendo al sistema cardiovascular.

Consejos:

  • Dúchate con agua templada y entra en la sauna con la piel  limpia y húmeda.
  • Siéntate en el banco inferior o medio, y espera a que empieces a sudar entre 7 y 10 minutos. Si no sudas no importa.
  • Sal de la sauna y refréscate con agua fría en la ducha. Empieza por los pies.
  • Túmbate en el banco superior de la sauna y relájate durante otros 5-10 minutos.
  • Dúchate de nuevo, con agua fría y puedes volver a entrar otros 5 minutos.
  • Para compensar la deshidratación, es indispensable beber agua entre las entradas en la sauna.
  • Al terminar, hidrátate tomando pequeños sorbos de agua o una bebida isotónica.

Beneficios Físicos

La sauna posee extraordinarias capacidades de relajación y de desintoxicación, con influjos positivos sobre la mente y el cuerpo: la piel se purifica totalmente y gracias a la sudoración se eliminan ácidos y toxinas.

El sistema neurovegetativo se estimula mejorando en general todo el metabolismo.

Ventajas estéticas

En el aspecto estético, la disminución de la celulitis y una mayor elasticidad de los tejidos es lo mejor que se puede obtener combinando la sauna con una dieta sana.

Igual de evidentes son los beneficios estéticos que derivan de la limpieza profunda de la epidermis.